
QUE EL FRÍO
NO OPAQUE
TU CABELLO
¿Imaginas lucir un cabello hermoso sin que el frío y la humedad lo deshidrate?...
En invierno, el cabello puede verse afectado por los cambios en la temperatura y la humedad, lo que puede afectar su textura y apariencia...
Y por eso, te contamos cómo cuidar tu cabello de los daños externos y ambientales de la forma más natural.

Los hábitos también cambian
El cabello no necesita los mismos hábitos todo el año. Con una humedad alta y temperaturas frías, lo ideal es reducir el uso de mascarillas o productos muy pesados y enfocarte en equilibrar hidratación y nutrición.

Agua fría, aunque haya frío
Aunque te quite el frío por las noches, el agua caliente abre la cutícula y reseca el cuero cabelludo, y eso a su vez puede estimular más sebo y empeorar el frizz.
Usa agua tibia o templada, y si quieres un plus de brillo, termina con un enjuague frío corto para sellar la cutícula.

Ajusta tu horario de lavado
En invierno el cabello tarda más en secar, sobre todo en las noches (humedad alta + temperaturas bajas). Cambia tus lavados a horas del día con más ventilación o luz natural, así evitarás dormir con el cabello húmedo o que quede mojado por mucho tiempo (lo que puede debilitar la raíz y generar mal olor o irritación).

Simplifica,
NO satures
En invierno, el exceso de productos puede quedarse “impregnado” en el cabello más de lo habitual. Aprovecha la temporada para dejar respirar el cuero cabelludo y usar menos capas de productos.
Un buen lavado, una hidratación balanceada y un sellado ligero son más que suficientes.

Con las mascarillas Helen Helen, hidrata y nutre tu cabello de forma diaria sin que se vuelva pesado. Prepara tu cabello acondicionano y reparando al mismo tiempo.
Un producto distinto para cada necesidad: cada estructura necesita de un sistema especializado para tener el volumen y sedosidad necesarios.
Un PLUS de protección

